Debido a la cultura ganadera y agrícola de la comarca, solían existir numerosas supersticiones. Se temían a duendes y trasgos y se daba significado sobrenatural a numerosos sucesos. Como ejemplos podemos citar:

  • Los aullidos de perros, sonidos del viento y vibrar de las campanas eran presagios de muerte.
  • Los movimientos de las aves y los cambios de color del cielo indicaban un cambio en la climatología.
  • Las serpientes se podían convertir en grandes serpentones si bebían leche recién ordeñada, incluso mamarla de una mujer dormida.
  • Corrían numerosas historias de aparecidos, o almas en pena que anunciaban males.
  • Quien incumplía una ofrenda, podía ser objeto de amenaza o castigo.

Eran frecuentes también leyendas de brujas y demonios, aunque la mayor parte están relacionadas con moros (Con batallas y tesoros). En La Robla, la leyenda hace de Celada el escenario de una gran batalla con victoria de los cristianos gracias a la Virgen..